ENTREVISTA CON YOMO TORO

Por: Juan Carlos Angel L. (El Sonero de Barrio)

Víctor Guillermo Toro Vega es el nombre real del conocido Maestro Yomo Toro, considerado patrimonio musical de Puerto Rico, además de sus talentosas capacidades este insigne maestro del instrumento símbolo de la isla del encanto, el cuatro; se caracteriza por su modestia y don de gente, amable y siempre dispuesto al dialogo con sus admiradores. Yomo ha participado en los grandes proyectos de la salsa y es una de las figuras emblemáticas de este movimiento, Willie Colon, Héctor Lavoe, Larry Harlow, Fania All Stars entre otros han contado con sus servicios.

De una vida sana lejos del alcohol, cigarrillo y otras tentaciones, se declara satisfecho de su profesión que le ha permitido interpretar y difundir el sonido de su instrumento en géneros como el bolero, la salsa, el pop y el jazz latino.

La siguiente es la charla sostenida por Juan Ángel Director del Sonero del Barrio con el maestro puertorriqueño durante su reciente visita a Medellín con la orquesta de Johnny Pacheco y algunos de los integrantes de la Fania.

CHARLA

J: Maestro; ¿Como se inició usted como músico?

Y.T: Las inquietudes musicales mías comenzaron a los 6 años; mi papá tocaba cuatro y tenía un grupo que lo llamaban Los Gallos; Todos trabajaban en el ingenio azucarero de la región y los fines de semana se juntaban y tocaban en el área, pero sin cobrar. Entonces yo me iba detrás de mi papá y cuando terminaban de tocar un set, yo tomaba el cuatro de mi papá y me ponía a fregar con el instrumento hasta que poquito a poquito fui aprendiendo. Cuando mi papá se iba a trabajar yo me trepaba hasta donde él colgaba el cuatro y seguía practicando; recuerdo que el primer numero que yo aprendí era mejicano y se llama La feria de las flores…eso si; solo practicaba a las cuatro de la tarde.

Pero un día yo me distraje y cuando estaba ensayando, vi a mí padre que estaba frente a mí, escuchando; entonces me comentó: Inicia otra vez. Cuando terminé, él salió para el patio y cortó un árbol; entonces yo le dije:
-Tú, ¿que está haciendo?
-Te voy a hacer un cuatro. Y ahí empecé; y aunque mi padre no era artesano, me hizo un Cuatro…, claro que era un cuatro que parecía un sartén…pero sonaba.

Después apareció un señor en el pueblito mío, un señor que decoraba los bizcochos, el pan… y me trajo una guitarra, una especie de requinto; pero como él viajaba de pueblo en pueblo, a los tres días se mató en el carro.

J: Maestro: ¿Nos puede contar algo de su amistad con Daniel Santos?

Y.T: Daniel Santos, fue un gran amigo mío. Cuando llegaba a la ciudad de New York y tenía que actuar con alguna orquesta siempre me llamaba para que tocara el cuatro; y le decía al empresario:
-Yo canto, pero me tienes a Yomo Toro tocando el cuatro, preparábamos un show; claro que él ensayaba con la botella en la mano.

                   Yomo con Daniel Santos-1960.

J: Maestro ¿usted como se entero de la muerte de Daniel Santos?

Y.T: Fíjate que él murió a la una de la tarde, y a la una y cuarto su esposa Ana Santos me llamó y me dijo:
-Daniel acaba de morir.
Claro que ella, antes de ser esposa de Daniel fue novia mía…salía conmigo desde que tenía 15 años, desde que era una nenita; pero Daniel la veía y le decía:
-Vas a tener que dejar las cosas que tienes con el jíbaro ese del Yomo Toro.
Lo cierto es que después se casó con ella y cada que necesitaban algo Daniel le decía:
-Ana, llama a Yomo
Ana para mí, desde su matrimonio con Daniel, fue como una hermana; un día me trajo un guitarron de Mexico y me trajo todas las fotos del funeral de Daniel…todo, todo…prácticamente yo fui el amor de la vida de ella, pero yo nunca quise casarme con ella… y como pasaban los años…ella se casó con Daniel.

Se fueron a vivir a Ocala, en la Florida, Daniel le compró una casa; allí se fueron a vivir, pero yo siempre la traté con respeto…y siempre le dije:
-Guárdale respeto a la memoria de Daniel.

J: Maestro Yomo ¿En cuantas grabaciones a participado usted?

Y.T: Yo he grabado unos 150 álbumes, con cantantes, tríos, solistas, etc.; incluso a veces voy por la calle y oigo una melodía, me paro y digo: -¿Quien será ese que está tocando ahí?. Escucho un rato y claro:

-¡Ah! Ese soy yo.

J: Algún hijo suyo ha sido músico?

El único hijito que yo tenía…lo mataron en New York; tengo dos hijas, una ejecutiva en una compañía y la otra es ama de casa. El hijo tenía 19 años; una banda de mejicanos y otra de italianos se estaban peleando… el niño caminaba por la avenida, se extravió un tiro y le dieron en la cabeza. Entonces me llamaron a mí:

-Mira, mataron un muchachito que le dicen Yomito Toro; vete al hospital y averigua.

Yo fui a la morgue y cuando le vi la cara, me di cuenta que era el hijo mío…me dieron hasta calambres en el estomago, pero esa noche tenía un contrato y me tuve que ir a tocar así; pero el dueño del local me abrazó, me felicitó por mi responsabilidad y me dijo:-Tú no puedes tocar ahora.Y me mandó para la casa.

J: Maestro; Usted, ¿Conoció a Arsenio Rodríguez?

Y.T: Pues claro, como era ciego, entonces yo le hacía bromas. Cada que yo lo veía le cambiaba la voz, pero nunca lo pude engañar y siempre decía:
-¡Eres Yomo Toro!

Incluso tenía un hermano, que lo llevaba para todas partes, que tenía unas manos grandotas y tocaba la tumbadora en el grupo de él.

J: Maestro; y cuéntenos ¿Cuál fue el homenaje que le hicieron?

En el año 2000, en el pueblo mío, me dedicaron las fiestas patronales; luego remodelaron la plaza de recreo y la pusieron Plaza Yomo Toro. Ahora, reciente, me hicieron una estatua y tengo que ir a descubrirla, para dar inicio a las próximas fiestas patronales; el pueblo se llama Guanica y es al suroeste de Puerto Rico.

Nota: está prohibido extraer información de esta entrevista sin previa autorización del autor. 

 

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