ENTREVISTA: MIGUEL A. BARCASNEGRAS «MEÑIQUE»

Por: Juan Carlos Ángel (El Sonero de Barrio)

La salsa, independiente de las controversias existentes sobre sus orígenes, ha mostrado las diferentes concepciones de la música bailable del Caribe valiéndose, entre otros aspectos, de diferentes artistas ya sea instrumentistas o vocalistas, quienes han tenido una figuración destacada y han enriquecido el movimiento musical de esta región. Cada país, sin duda, ha aportado personajes y ritmos representativos. Panamá no ha sido la excepción, sus músicos han sido claves en el movimiento salsero; basta recordar a Camilo Azuquita, Víctor Paz, Mauricio Smith, Armando Boza, Máximo Rodríguez, Rubén y Roberto Blades y Manito Johnson Busch, entre muchos otros.


Nuestro invitado, proveniente precisamente del «Puente del Mundo», es el Gran Meñique, un cantante que nació el 30 de diciembre de 1933 -que según nos cuenta es graduado del Instituto de Arte y Confección como Sastre Diseñador (de hecho fue sastre oficial de Pellín Rodríguez y de importantes artistas para quienes confeccionó los uniformes de sus orquestas)- y que ha mantenido una prolongada y exitosa vida musical, llena de anécdotas, que hoy comparte con el director de El Sonero de Barrio.

Juan Carlos (J.C): ¿Cuáles fueron sus inicios musicales?
Meñique (M): Yo acostumbraba a cantar mientras me bañaba y en alguna ocasión me escuchó mi cuñado que era cantante y me invitó a cantar con él en la orquesta en que trabajaba, o sea que mis inicios como cantante fueron en el baño; para los incrédulos que critican a los que cantan en el baño (comenta jocosamente el maestro Meñique). Empecé a cantar profesionalmente a los 16 años, mis principales influencias fueron mi madre Rosa E. Díaz y mi padrastro César Cantoral, que lo hacían muy bien cantando en las fiestas populares, yo los acompañaba en las presentaciones que realizaban en mi barrio donde interpretaban canciones de la época a dúo. Creo que ahí empecé a nutrirme musicalmente; para mí, la música es como el oxígeno.

J.C: ¿De dónde proviene el apelativo de «Meñique»?
M: Mi apodo de «Meñique» nace en la ciudad de Penonomé (Panamá) donde cantaba con la Orquesta Master. El trompetista Chicho Cáceres fue quien me empezó a llamar así, por mi baja estatura, y así me quedé.

J.C: Cuéntenos ¿cómo se inició en la composición?
M: Fue casi iniciando como cantante profesional. Mi primera composición fue Colón, pieza que se la dediqué a la segunda ciudad de Panamá.

J.C: ¿Qué significado tiene para usted haber trabajado con músicos tan prestigiosos como Kako, Willie Rosario, Arsenio Rodríguez, Charlie Palmieri?
M: Para mí, cantar con músicos como Kako, Willie Rosario, Tito Puente, Arsenio Rodríguez, Charlie Palmieri y además grabar con ellos, fue primero una gran sorpresa… yo ni siquiera soñaba que, como cantante, saldría de Panamá y mucho menos tener esa gran suerte de colarme entre esas grandes figuras, pues antes de mí había muchos y buenísimos cantantes en espera de esa gran oportunidad. Siempre me sentí cómodo con todos los directores de orquesta con los que canté, y aunque tuve algunas diferencias con alguno no fue nada importante.

J.C: ¿Cómo se dio la reunión con Santos Colón para grabar el LP «Long Live the King»?
M: La oportunidad se dio primero, porque los dos cantábamos con Tito Puente y llegó el momento de salir de la orquesta y Jerry Massucci nos sugirió grabar ese LP para hacerle un homenaje al Rey (Tito) sólo con su orquesta, sin Tito Puente.

J.C: Durante los seis años que integró la orquesta de Tito Puente ¿qué aprendió de él?
M: Aprendí mucho, especialmente con los consejos de Santos Colón, y mucha disciplina, pues el maestro Puente era muy estricto.

J.C: Maestro y ¿qué puede contarnos de la grabación con Rolando Valdés y la Charanga Sensación?
M: En cuanto a esa grabación fue, como se dice, un accidente, ya que faltó uno de los cantantes de la orquesta para la grabación y me llamaron para que yo cubriera ese espacio.

J.C: ¿De dónde proviene su estilo de voz y cómo la define?
M: Mi estilo de voz nació por la influencia de dos grandes soneros: Benny Moré y Cheo Feliciano -Cuba y Puerto Rico – integrando esos dos estilos en uno. Ellos han influenciado mi estilo para cantar durante toda mi carrera profesional.

J.C: ¿Cuál es su secreto para mantener el mismo tono de voz durante 59 años de carrera musical?
M: Mi secreto es sencillo: Siempre he caminado por el camino sano y recto, además, me sé cuidar de las malas tentaciones y de eso por supuesto, le doy gracias al Todopoderoso que me inculcó esa forma de ser. Igual están las enseñanzas de mis padres y quiero aclararte que ahora son 59 años de trayectoria, el año que viene cumplo los 60 años de estar cantando a mi gente.

J.C: ¿Algún hijo o familiar vinculado al mundo musical?
M: Tengo un hijo trompetista y uno saxofonista, otros cantan en fiestas caseras pero nada profesional, aunque cantan muy bien

J.C: ¿Cómo está constituida su familia actualmente?
M: Mi único vicio han sido las mujeres, por eso tengo dieciocho hijos, once varones y siete mujeres, todos ya mayores de edad y por supuesto, también muchos nietos y bisnietos.

J.C: ¿Por qué no perteneció a las llamadas Estrellas de Fania?
M: No entiendo por que no me incluyeron en la Fania All Stars, aunque allí no estaban todos los buenos soneros, muchos como yo incluyendo al Sonero Mayor Ismael Rivera, nos quedamos afuera.

J.C: ¿Qué puede contarnos de Héctor Lavoe de quien sabemos fue su gran amigo?
M: De Héctor Lavoe te diré que, para mí era como un hermano, compartíamos muchas veces tarima. Al respecto quiero aclarar que, aunque no todo el mundo sabía de su vida privada, creo que fue injusto hacer esa película creí que se trataba de su gloria musical, su esfuerzo, su empeño en cantarle a su gente y de ese espíritu de deleitar a cuantos lo escuchaban; no lo que se hizo. Esa película sólo puso en descubierto la vida que llevaba, su privacidad, su segunda vida, esa que muchos no conocían. Lo que más me molestó fue que se ensañaron en insistir en las drogas que usaba, no tanto en su triunfo.

J.C: ¿Qué proyectos musicales ha realizado y adelanta actualmente?
M: Tengo un CD que grabé en el 2004,”Meñique Sonero Añejo”, 55 años de trayectoria, música y salsa, son mis composiciones nuevas. Ahora tengo un nuevo proyecto musical que acabo de terminar llamado Meñique con Salsa y Bembé, todos los temas son inéditos, de mi autoría, temas de salsa clásica. Ya pronto estará en el mercado

J.C: ¿Cuál fue o ha sido su relación con Rubén Blades?
M: De Rubén Blades te puedo decir que cuando yo vivía en Panamá, éramos amigos y jugábamos pelota. Yo me fui a New York y cuando tocaba con Tito Puente, los músicos iban a mi casa en el día libre -que eran los jueves- y Rubén Blades, una vez llegó a esta ciudad, me visitaba todo el tiempo y se relacionaba con todos los músicos, así se dio a conocer. Después que se hizo famoso no volvió a relacionarse conmigo, pero supe que en una entrevista dijo, que estaba agradecido conmigo porque en mi casa conoció a Barreto.
Nunca me ha llamado y menos para grabar con él. Sería muy buena idea. He ido varias veces a Panamá y nunca lo he visto, pero me gustaría tener alguna comunicación con él.

J.C: ¿Por qué razón estuvo retirado tanto tiempo de los escenarios?
M: Estuve casi 10 años fuera de la música porque mi esposa Titi se enfermo de cáncer y yo debí cuidarla tiempo completo, pues no tenía quién se quedara con ella mientras yo cantaba, así estuve hasta que ella murió. Estuvimos casados por 32 años. Volví a la música porque apareció un «angelito» vestido de mujer que me vino a consolar, ella había pasado por el mismo trance y, sin darnos cuenta, terminamos enredados. A Dios gracias, ella me hablaba que debía seguir mi carrera y por ella sigo cantando por el mundo. Ya llevamos siete años de estar felizmente juntos.

J.C: ¿Tendremos Meñique para muchos años?
M: Con la Gracia de Dios, tengo la misma energía, el timbre de voz y el deseo de seguir cantando para todos mis seguidores. Creo que voy por la ruta de los cubanos viejitos que volvieron a ser famosos después que ya no tenían esperanza ninguna, creían que ya estaban en lo último de su carrera musical y sorprendieron a muchos con su talento y su vitalidad.

Por este medio aprovecho para enviar un gran saludo a todos los lectores de esta tremenda revista musical, El Sonero de Barrio. Yo los invito a que la promuevan a sus amistades para que la lean.

Notas del Sonero de Barrio

La información obtenida sobre los inicios profesionales de Meñique, lo sitúan en la orquesta de Guillermo Cantillo, La Sonora Panameña la cual, a pesar de no haber realizado grabaciones, le da a conocer y le abre espacio en otras agrupaciones como la Orquesta de Raúl Ortiz, la Orquesta Universal y La Perfecta, del maestro Armando Boza, considerada en su época la más importante de Panamá.

Por el año 1968, Kako y su orquesta son invitados a los carnavales de Panamá, presentación en la que su cantante estelar Camilo Azuquita abandona al timbalero puertorriqueño dejándolo maniatado. Para resolver tan penosa situación y después de acudir al maestro dominicano Rafael Labasta, éste le surgiere como solución a Beto Dubois y a Meñique, quien realizaba por esos días presentaciones en Chiriqui, una población distante de la Ciudad de Panamá. Previas audiciones el timbalero decide llevarse a los dos, pero finalmente por dificultades en los trámites, sólo viaja a New York el «pequeño» sonero panameño.

Una vez en New York, su estadía con Kako no fue muy prolongada, pero quedo un testimonio discográfico importante, el álbum “Suck It To Me Latino”. Cuenta Meñique que en alguna presentación la orquesta de Kako alterno con la de Tito Puente quien, previa autorización del otro timbalero boricua, le propuso incorporarse a su orquesta. La primera estadía con Puente fue relativamente corta.

Luego, en una anecdótica situación y después de escucharlo cantar, Arsenio Rodríguez lo invita a participar en la que sería la última producción del Ciego Maravilloso: Arsenio Says, en la que quedan consignados tres temas de Meñique. Acosado por un clima invernal severo y unas extenuantes jornadas de trabajo el cantante panameño decide partir hacia Puerto Rico, esta vez con otro director timbalero, el maestro Willie Rosario, unión de la que surge otro testimonio discográfico: “El Bravo de Siempre”, en que un tema de Meñique, “La cuesta de la Fama”, se convierte en el éxito de esta producción. Posteriormente, regresa a la orquesta de Tito Puente en una relación que se prolonga por seis años y deja exitosas producciones.

El Maestro Meñique ha narrado en varias oportunidades que su salida de la orquesta de Tito Puente fue casi un acto de solidaridad con su colega y amigo Santos Colón, y que abandonó la orquesta para consolidarse como bolerista en solitario.

Luego, Meñique -también como solista- graba para el sello Coutique tres producciones, una de ellas con el Maestro Charlie Palmieri como invitado y quien fue presentado en el álbum: «Charlie Palmieri & Meñique con Salsa y Sabor». Después, también con el virtuoso pianista graba «The Heavyweight», aunque ya en calidad de miembro de la orquesta.

Vale anotar que en 1995 había grabado con la Orquesta Tropical de Chicago y había participado en la producción de la Tico All Star, en el Carnegie Hall Vol. 1., realizado en 1974.

El maestro Meñique muestra su grandeza participando en diferentes proyectos, mas allá de su intervención en “La Sensación” de Rolando Valdés; forma parte del boom de la salsa romántica con su aparición en “La Noche Caliente” Vol. 3; aparece con el Conjunto Chaney de Nicolás Vivas, con Papo Colón, Carlos Barbería y la Kubavana y ”Los Pleneros de la 21″, agrupaciones en las que muestra su versatilidad y afinque del «Sonero Añejo».

Nota: El pasado 30 de junio el maestro Meñique dio un espectacular concierto en la ciudad de Medellín; el veterano sonero hizo gala de su sabor y simpatía cautivando a los asistentes que llenaron la discoteca Oceanía
donde se realizó el concierto. Pese a los años su voz se conserva fresca y poderosa y sus interpretaciones conservan la calidad de las grabaciones originales, acompañado por una excelente orquesta liderada por el maestro Jorge Cottes, Meñique confirma su prédica como los cubanos mientras más añejo mejor, ¡En horabuena, Maestro!

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