ENTREVISTA: “JOHNNY SEDES”

Por: Juan Carlos Angel L. (Oct 25 / 2010)

Si vamos hablar de la historia de la música venezolana, sin lugar a dudas, uno de los primeros músicos que hay que mencionar es a Juan Sedes, más conocido en el ambiente artístico como “Johnny Sedes”, saxofonista, arreglista, compositor y director de su propia orquesta; una de las figuras representativas de la salsa de la década del 70; y a quien se le aplica el viejo adagio “nadie es profeta en su tierra”, pues toda su brillante carrera la desarrolló en New York. Se trata de un artista polifacético, además de talentoso saxofonista, fue militar, periodista y vendedor.

Tuvimos la oportunidad de conocerlo en el año 2008, en la Feria de Cali, como integrante de Venezuelan Masters, una orquesta conformada por las figuras más emblemáticas de la salsa de Venezuela. Me quedé sorprendido con la calidad humana de este personaje, todo un caballero y un grande entre los grandes.

P. El Sonero de Barrio: Háblenos de su infancia
R. Johnny Sedes: Nací el 18 julio de 1937, en la ciudad de San Felipe, en el estado de Yaracuy, queda en la parte central de Venezuela. Mis padres me llevaron muy niño a Caracas donde crecí.

Mi padre, Juan Sedes, era escritor y músico aficionado, tocaba el violín; vivió muchos años en República Dominicana, era revolucionario y estuvo en varias expediciones contra el presidente Trujillo, era un opositor fuerte de ese gobierno y fue amigo personal del presidente Juan Bosch, de República Dominicana. Mi madre, Irma Nubia de Sedes, fue pintora, dejó muchos cuadros, tuvo cuatro hijos Zámira y Zenobia, mi hermano Bolívar y yo, de todos sólo vive mi hermana Zenobia, que reside en República Dominicana, ella es la madre de la famosa astróloga, Adriana Azzi.

Mi infancia, fue linda, estudié primaria y bachillerato, pero desde pequeño vi que lo mío era la música. Mis inicios en la música fueron a muy corta edad, mis padres contrataron un profesor para que me diera clases de piano a los catorce años de edad y empecé a componer música, le hice un número a los Billo’s Caracas Boy’s, un tema llamado Ya te olvidé, que interpretó Manolo Monterrey. Esa canción fue un palo en esa época.

P. ¿Cómo se dio su proceso como compositor? 
R. Luego comencé a componer para la orquesta de Chucho Sajona, el cantante Víctor Piñero, anoto que antes yo no sabía nada de música, curiosamente antes de ser músico fui compositor, a partir de allí empecé a estudiar música.

A los 16 años, entré a la Escuela de Bandas Militares en Venezuela a estudiar teoría de solfeo y saxofón y permanecí en allí durante dos años.

Me gradué en música y electrónica, después me enviaron a Estados Unidos, a Nueva Jersey a principios de los años sesenta, a hacer un curso de música; cuando llegué empecé a relacionarme con grandes músicos como el trompetista Pedro Rafael Chaparro que, por esa época, tocaba con la orquesta de Machito; y los fines de semana viajaba una hora para poder ver a los grandes artistas de esa época. Tuve la oportunidad de ir frecuentemente al Palladium de Nueva York y me hice amigo de Tito Rodríguez, de Machito, de Vicentico Valdés, yo les daba mi música.

Siempre estaba promoviendo lo mío, pero en Nueva York todo es muy difícil, entonces registré mi música con la editora Mrrow Music de Mr. Reiter, luego regresé a Venezuela y pedí la baja después de pertenecer diez años en el ejército y ser suboficial. Me fui a vivir a Nueva York con mi esposa Gladys y mis dos hijas, Tatiana y Alexandra, con la ilusión de formar una orquesta, pero inicié primero como compositor.

 

P. ¿Cuál fue la primera orquesta que grabó sus temas? 
R. El primero que me grabó en Nueva York fue Mike Hernández, un número llamado Nostalgia borinqueña, que le compuse a Puerto Rico sin conocerlo, y lo interpretó el gran cantante Chivirico Dávila; también en el mismo LP me grabaron otro número, uno instrumental llamado Tatiana, tiempo después, presenté un número llamado Noche caraqueña y la orquesta Broadway lo grabó; a los tres meses ya tenía un pequeño cartel como compositor, corría el año 1965.

Ya para el año de 1967 hice mi primera grabación con un cantante llamado Vitín López, que cantaba con Pupi y su Charanga, grabamos un LP llamado Presentando a Juan Sedes y su orquesta con Vítin López, el cantante de la salsa. Mira, Juan Sedes era mi nombre, después lo cambiaron a Johnny. Prácticamente es uno de los primeros discos que aparece con el nombre de salsa, como título en ese LP; recuerdo que en él tocaba Richie Ray el piano y Bobby Cruz hacía los coros; también tocó el piano en algunos números Javier Vásquez y apoyaron en los coros Leo González y Carlín Rodríguez.

P. ¿Cómo conoció a Bobby Cruz y Richie Ray?
R. Por intermedio del trompetista Chaparro él fue el quien me los presentó y Bobby Cruz me llevó a casa de Fonseca.

Fonseca ya me conocía por referencia, me dijo “vamos a grabar un LP, te garantizo que vas a pegar”. Fonseca vio la oportunidad de volver a grabar con Richie Ray y Bobby Cruz, porque ellos ya no estaban con Fonseca Records sino con TICO, y grabamos Mamá calunga. Fue el LP que me hizo famoso, contó con la participación de músicos como Mario Rivera, Don Palmer, Johnny Sedes saxofón, Chaparro en la trompeta; Richie Ray, piano; Larry -el hermano de Cándido- en el bongó; Cándido, timbales; cantantes Leo González, Chivirico Dávila y Carlín Rodríguez; en los coros, Bobby Cruz.

Después de esta etapa regresé a Venezuela, en el año 1973, porque un promotor llamado Jesús Antón, quien tenía un sello llamado Producciones Antón -muy famoso para esa época- me propuso que regresara a Caracas y formara una orquesta para ser acompañante de algunos artistas de Fania.

A mi regreso aproveché y grabé con Disco Moda un LP que se llamó Salsafrocumbé; después grabé, en 1976, un LP llamado Vuelo CBC, esos fueron discos que tuvieron mucha promoción. Luego regresé a Nueva York, en 1979, para ese año ya la salsa estaba declinando por el merengue, sin embargo, Pacheco me llamó y grabó en esa época Barlovento, cantando Orlando Watussi, el venezolano. Recuerdo que los clubes estaban cerrando casi todos; sólo quedaba uno, El Aretama, que quedaba en Queens, en la zona de los colombianos (porque los colombianos han levantado siempre la salsa). En aquel club cantaba Ángel Canales, Héctor Lavoe y otras orquestas como la de Bobby Rodríguez y la mía. Ya llegando a la década de los años 80, fue una etapa de perfil bajo para la salsa, sólo se escuchaba los merengueros.

Para la década de 1990 me fui a vivir a Puerto Rico porque Rafael Viera me dijo que él me manejaba para conseguirme bailes, porque en esa época Puerto Rico se mantenía un poco. Estuve ahí durante de diez años.

                                                                                                        

P. ¿Dónde y cómo conociste a Johnny Pacheco?
Johnny Sedes: Conocí a Pacheco en Palladium, él tenía una charanga para 1961, por esa época las charangas estaban muy de moda como la de Ray Barreto y Joe Quijano. Ya, cuando pasa esta época de las charangas queda un vacío, los únicos que se mantienen son Tito Puente y Machito. El que revoluciona todo en Nueva York fue Pete Rodríguez, con el boogaloo, cuando saca su orquesta con dos trompetas y pone de moda los conjuntos pequeños, y las bing band empiezan a desaparecer, entonces salieron las orquestas de Pacheco, Ray Barretto, Richie Ray, en estilo sonora, con sólo dos trompetas.

P .¿Cuántos discos grabó? 
Johnny Sedes: Grabé siete LP, no grabé cantidad pero sí calidad porque mi orquesta más que todo fue de salón; todo lo que grabé, pegó. Hoy día vivo todavía de las regalías de mis discos.

P. En su época, en Nueva York ¿con cuáles orquestas grabó? 
R. Yo toqué y grabé con la orquesta de Kent Gómez, con Manolín Morel Campo y Chuíto Vélez, grababa como saxofonista.

P ¿Cuál de sus maestros recuerda de forma especial? 
R: Al maestro Juan Bautista Carreño, uno de los grandes directores sinfónicos de Venezuela; fue mi primer profesor y me regaló un saxofón para que yo practicara, todavía lo guardo como un lindo recuerdo.

P. Además de músico ¿qué otros estudios tiene? 
R. Yo soy locutor graduado de la Escuela de Freddy Román de Nueva York, estudié por un año con él. También trabajé en el canal 47 con Miguelito Valdés y después trabajé en la televisión de Puerto Rico, en Wupa TV. Luego, en 1998 y por recomendación de Rafael Viera, que me consiguió un contrato en Venezuela, pasé a ser el director musical y dirigir una orquesta en un programa que se llamaba Aló RCTV, el director era Carlos Saco; trabajé del 2000 al 2002 en ese programa. También trabajé en una época de vendedor de seguros. Yo he trabajado en muchas cosas, no me gusta quedarme estancado en una sola, pero paré un poco; ahora soy jubilado y no me puedo agitar tanto, ya tengo 72 años, pero sigo en lo que más me gusta hacer que es la música.

P. Actualmente ¿cuáles son sus actividades en la música? 
R. Después me quedé viviendo en Venezuela y conocí a Gerardo Rosales, él me invitó a trabajar en un gran proyecto: Venezuelan Master, que es como una pequeña “Fania venezolana”, en la que están todos los músicos famosos de Venezuela. Ahora estamos visitando varios países del mundo, hemos estado en Francia y en Colombia y tenemos varias giras programadas.

P. ¿Qué puede contarnos sobre la historia de la salsa en Venezuela?
R. Primero, la palabra salsa viene de Venezuela. Había un locutor llamado Phidias Danilo Escalona que tenía un programa en la radio y anunciaba la marca de una salsa de tomate; él ponía música de la Billo’s y Los Melódicos y Luis Alfonso Larraín.

Después empezó a llegar música de Nueva York de Joe Pastrana, Ricardo Ray, Joe Cuba y empezó a programar esa música; él anunciaba los temas y decía su pauta comercial, que era de una salsa de tomate; la gente empezó asociar entonces la música con la salsa. La gente, cuando le llamaba, le decía “Phidias, yo quiero escuchar una salsita de tal orquesta…” ahí comenzó todo. Hay mucha polémica sobre el nombre, algunos dicen que viene de Cuba porque hay muchas canciones que nombran el término “salsa”, pero se refieren a la salsa de las comidas, nunca hace referencia a la salsa para identificar algunos ritmos. El primero que graba un disco como el título “salsa” es Federico Betancurt, con el LP “Llegó la salsa”.

Yo después grabé en 1967, el LP “Vitín López, el cantante de la salsa”, porque copié eso de Federico, porque Carlín Rodríguez que era cantante de Federico, llegó a Nueva York y me llevó el disco y me dijo: “Mira Johnny, esto es lo que está pegando en Venezuela, le llaman ‘Salsa’; yo estaba grabando en ese momento y le di ese título al disco. Después la Fania, con Johnny Pacheco toman el nombre ‘Salsa’ y lo hacen grande, porque sin la Fania, la salsa no hubiera llegado a nada, ellos llevaron el nombre donde está, en estos momentos.

¿Cuáles son sus amigos en la salsa? 
R. Mis amigos y mis hermanos son Richie Ray y Bobby Cruz, mira, como anécdota, te cuento esto, antes de Bobby meterse a la religión, él era pendiente de los músicos que estaban enfermos y los visitaba en el hospital y les llevaba dinero; Richie y Bobby son personas muy humanas. También fui muy amigo de Chaparro, de Daniel Santos y de Chivirico Dávila, él fue una figura muy grande.

 

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