ENTREVISTA A ISMAEL QUINTANA

Por: Juan Carlos Angel  y Juan Fernando Trujillo 

En la última visita que realizó la Fania All Stars a Colombia – marzo 12 y 14 de 2009 – tuvimos la oportunidad de entrevistar a uno de los cantantes más representativos en la historia de la salsa clásica. Una conversación llena de sentimiento y nostalgia; de agradecimiento con la vida y de reconocimiento a los músicos que lo acompañaron en sus actividades musicales. Ismael Quintana, un personaje de enorme sensibilidad, compartió con nosotros parte de su historia musical, en ocasiones interrumpida por las lágrimas al recordar momentos inolvidables de su carrera artística.

El Sonero de Barrio: ¿Cómo fueron tus primeros años de vida?
Ismael Quintana: Yo nací en Ponce, Puerto Rico, el 3 de julio de 1937. A los diez días de nacido me llevaron a New York donde me crié pero me siento puertorriqueño; lo más importante es que somos cristianos, no importa de donde somos.

E.S.B: ¿Cuáles fueron tus influencias musicales?
I.Q: Mis padres siempre compraban los discos que estaban de moda en el momento, así fueran de tríos o de orquestas y escuché todo eso desde niño, eso me influenció mucho. Yo nunca pensé que yo iba ser cantante y que me tocaría ver en Palladium a todos esos “caballos” como Vicentico Valdés, Machito, a Tito Puente, Tito Rodríguez; recuerdo que visitaba mucho ese sitio porque me gustaba la música y el baile.

E.S.B: ¿Cómo te iniciaste formalmente en la música?
I.Q: Bueno, yo estaba en la escuela en deportes, jugaba baloncesto y beisbol, no estaba en música pero muchos de mis compañeros, cuando se graduaron, me llamaron y me dijeron: “Ismael, vamos a formar una orquesta, necesitamos un bongosero” y me preguntaron ¿tú tienes bongo?, yo les dije que sí y me dijeron que íbamos ensayar al día siguiente; les respondí ok, no hay problema. Cuando llegué a mi casa le dije a mi madre: “Préstame dinero que tengo que comprar un bongo (ja ja ja) y así fue que me inicié en la música.

Después entré como bongosero en la orquesta de Ángel Nater, él era un saxofonista puertorriqueño radicado en New York, tenía una orquesta grandísima y tocábamos música instrumental… por esa orquesta pasó Pacheco, y sucedió que un día estaba en un baile y nos pidieron un tema cantado Cómo fue, del Benny Moré y yo me la sabía, solté el bongo y canté espontáneamente, y los muchachos me dijeron: “Oye Ismael que bien tú cantas, no toques más el bongo” y me convertí en cantante. Por aquella época tocábamos en el hotel Taft y alternábamos con la orquesta Orlando Marín; unos músicos de su grupo me dijeron que Orlando quería hacerme una audición en su orquesta, que era de chamaquitos, ese día llegué tardísimo al ensayo porque estaba jugando beisbol, pero él (Marín) no estaba buscando cantante, me utilizó porque tenía un vocalista con más experiencia que yo, se llamaba Armando Vega, le decían “Mandín”. Orlando me llamó para darle miedo a “Mandín”, que estaba un poco necio. En esa orquesta, en la audición, estaba Eddy Palmieri y le dijo a Orlando Marín que, cuando él tuviera su propia orquesta, yo iba a ser su cantante.

E.S.B: Y después de esa experiencia ¿con cuáles orquestas tocaste?
I.Q: Luego pasé a formar parte de grupos pequeños, como el cuarteto Joe Cariño y el conjunto de Miguel Godreau, tocábamos en un club llamado La Campana. Luego, pasé a integrar la orquesta de Palmieri.

E.S.B: Y a nivel de cantantes ¿Cuál es el que más te ha gustando?
I.Q: Varios, Tito Lara, quien fue un cantante de tríos de Puerto Rico, Vicentico Valdés, Tito Rodríguez, Roberto Faz, pero mi cantante favorito es el cubano Fernando Álvarez que canta boleros; el bolero es mi ritmo preferido, prefiero cantar un bolero más que una salsa.

E.S.B: ¿Hay músicos en tu familia?
I.Q: Todos mis hijos son músicos, mi hija Jessica toca piano, David toca trompeta, congas y tumbadoras y mi hijo mayor, Ismael Jr., que es retirado del ejército, compone música, pero yo nunca les dije a mis hijos que fueran músicos, ni abogados, ni bailarines porque el destino de cada uno lo tiene Dios, ellos tiene otros oficios; sucede como en mi caso, yo nunca pensé ser cantante pero lo poco que soy se lo debo a mis compañeros y a Eddy Palmieri, Manny Oquendo, Víctor Paz, Tonny López, José Rodríguez, Cachao y al público que me ha apoyado y a Dios, que es el que nos da todo.

E.S.B: ¿Por qué grabó con tan pocas orquestas?
I.Q: Bueno, lo que pasaba es que con Eddy Palmieri me sentía muy cómodo y siempre fui muy fiel a su orquesta, sentía que estaba en un grupo de bastante nivel y al grabar con otros grupos me parecía que era como bajar de nivel, pero sí me llamaban mucho. Grabé con pocas orquestas, con Joe Cuba grabé un tema de doble sentido El pirulín; también grabé con Louie Ramírez, con Papo Lucca y con un muchacho llamado Vladimir, un pianista muy bueno, con Ricardo Marero que tenía muchas influencias brasileñas, él era un innovador y fue un favor personal que me pidió Jerry Masucci y lo grabé por agradecimiento con él; en ese LP tengo un bolero que me gusta mucho llamado . Fueron grabaciones esporádicas, por lo que te comento, pero sí grabé con muchas orquestas haciendo coros y tocando maracas y güiro.

E.S.B: Maestro, ¿cómo define su estilo?
I.Q: Mi estilo es propio, nunca imité a ningún cantante, ni yo sueno como nadie, ni nadie suena como yo

E.S.B: ¿Qué opina de los nuevos ritmos y de la salsa romántica?
I.Q: Yo te soy Franco, yo no escucho la música que están grabando ahora, en mi concepto humilde eso no es música, es ruido para que los muchachos griten y salten, esa música no tiene sentido. Hay muchos que tienen mucha fama y yo me alegro por ellos, pero musicalmente a mi no me interesa y de la salsa “monga”, como la llaman en Puerto Rico, me gusta la salsa de antes, porque tenía más sentido musicalmente, los arreglos y las letras de las canciones llevaban un mensaje.

E.S.B: Además de cantar ¿qué otros oficios ha desempeñado?
I.Q: Yo soy tornero de hierro, eso fue lo que estudié, trabajé en eso un par de años pero cerraron la fábrica y nos quedamos como dos mil personas sin empleo. Luego trabajé mucho en relaciones públicas y así pude mejorar mi español, trabajé también en un supermercado, en fin, he trabajando en muchas cosas, pero siempre compartí el canto con mis trabajos y cuando tenía que viajar, por mi buena relación con mis jefes, siempre me dejaban ir.

E.S.B: ¿Y qué puedes contarnos de tu familia?
I.Q: Yo me casé muy joven y siempre, por encima de todo, mi prioridad fue mi familia, por eso tengo tres hijos bellos y de eso estoy muy orgulloso. Yo siempre pensé en mi futuro e hice algo que muchos de mis compañeros no hicieron: soy pensionado. Ahora vivo en Colorado pero, para mí, no hay ciudad más linda y más bella que New York, porque hay todo, es multicultural, por ejemplo, aprendes a hablar diferentes idiomas, yo hablo un poco de italiano y portugués.

E.S.B: ¿Qué hay de cierto que Joe Cuba no era un sobresaliente percusionista?
I.Q: No se puede comparar a Joe Cuba con Patato Valdés, con Francisco Aguabella o con Giovanni Hidalgo; Joe no era un gran conguero pero sí era un gran director y por esa época, tenía muy buenos músicos para formar un gran sexteto, estaban muy pegados; yo trabajé mucho con ellos haciendo coros.

E.S.B: ¿Qué cantante trató de imitarlo?
I.Q: Frankie Dante, él tenía mucha influencia mía, me quería mucho y me admiraba; me llamaba cuando iba a grabar y me decía: “Ismael, qué opinas de esto” y yo, como soy una persona humilde, lo ayudaba.

E.S.B: ¿Quién llevó el nombre salsa a New York?
I.Q: Te voy decir una cosa que tal vez no debiera contarla, el que le colocó el nombre de Salsa a la música afro caribeña fui yo, lo traje de Venezuela, de la Guaira.
Recuerdo que cuando nosotros tocábamos, la gente gritaba: salsa, salsa, yo lo escuché y se me quedó en la cabeza. Un día, en una grabación, se me salió y dije: “Salsa” y Jerry Masucci dijo que yo era el culpable de eso.

No sé si eso sea verdad, pero todos odiamos esa palabra; si le preguntabas a Tito Puente o a Eddy Palmieri, no les gustaba esa palabra porque esto es música afro caribeña. Yo no digo que inventé esa palabra, pero fui el que la llevó a New York.

E.S.B: Maestro, en su concepto, de los dos hermanos Palmieri ¿quién era el mejor?
I.Q: Era más pianista Charlie, mucha gente no sabe eso, pero cualquiera que sepa de música lo sabe.

E.S.B:. Entonces, ¿cuál fue, para usted, el éxito de la orquesta de Eddy Palmieri?
I.Q: Creo que la razón del éxito de Eddy, fue que no era egoísta, el dejaba que todos los músicos se destacaran. Él siempre tenía grandes músicos y eso fue parte del éxito de la orquesta, sabía que le convenía porque el nombre que estaba al frente, era el suyo.

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