CHARLANDO CON EDY MARTÍNEZ

Por: Julio Ramírez

En el furor del Medejazz 2008 uno de los eventos más esperados por los antioqueños fue la presentación de Samuel Torres y la New York Stars, concierto que además de presentar a figuras de la talla de Bryan Lynch, “Tain” Wats, John Benítez, Ralph Irrizarry, Manuel Valera y Joel Frahm, rendio un tributo al pianista colombiano Edy Martínez, la figura más importante que ha tenido nuestro país en la historia del jazz.

El legado del maestro Martínez trasciende nuestras fronteras, fue frecuente escuchar de músicos europeos y norteamericanos participantes en el festival, comentarios elogiosos sobre su talento y el reconocimiento al apoyo y aporte a gestas musicales de conocido éxito en el mundo exclusivo del jazz, el latín y la salsa.

Tuvimos oportunidad de departir con el pianista y percusionista pastuso, un hombre sencillo, con mucha facilidad para comunicar sus experiencias, lleno de fervor patrio y con una añoranza de nuestro país que se puede percibir; extraña su patria y pienso que le gustaría instalarse nuevamente en Colombia para desplegar su sabiduría y procurar nuevas generaciones de músicos valiosos; si somos justos, éste es un personaje que sería un aporte clave para un momento donde hay mucho talento nacional consciente que la formación académica aunada a la guía y experiencia que los consagrados les procuren, crearían una sinergia favorable para el aprovechamiento de ese talento.

Es consciente de nuestros problemas, lo pudimos notar cuando nos expresaba su interés en utilizar ropa blanca como un mensaje de paz, mensaje que tal vez pasó inadvertido, pero que era su aporte simbólico al momento que vivimos, ¡así es Edy Martínez!
No realizamos ninguna entrevista, fue una charla de amigos, cronológicamente desordenada, pero muy rica en cuanto a historia, experiencia y trayectoria que nos muestra etapas de la vida de Edy Martínez y su aporte al mundo de la música.

Como abrebocas a nuestra conversación, el maestro Martínez hizo énfasis en que su vida ha estado matizada por tópicos positivos y negativos, como cualquier ser humano residente en el planeta “tierra”, pero muy contento de su presente artístico y humano.

Los inicios

Nací en un hogar con mucho ambiente musical, mi viejo Manuel Martínez Pollit, fue un director de orquesta, que actuaba en los principales clubes de la ciudad de Bogotá, era una orquesta que interpretaba música americana, española, argentina, cubana, valses, fox, etc., eran orquestas preparadas para cualquier evento o solicitud musical que se hiciera, mi padre llegó a tener cinco orquestas, imagínate si es complicado manejar una, cinco es una locura, No sé de qué estaba hecho el viejo, en esa agrupación me inicie a los 8 años tocando las tumbadoras y posteriormente la batería y el piano. De allí pase a militar en la orquesta de Américo Belloto Don Américo y sus Caribes, donde interpretábamos música tropical y boleros.
Cuando Juan Carlos Ángel le pregunta cuál fue su primera grabación de salsa, el maestro responde: Había un duetó de niñas muy bellas, las hermanas Pérez, Yolima parece que me había escuchado y solicito mi participación en un chachachá llamado Pinocho, esa fue mi primera grabación musical, tenía doce años.

¿Cuándo te marchas para Estados Unidos?
Partí para Estados Unidos el 14 de mayo de 1960, buscando nuevos horizontes profesionales, mi primera experiencia en Nueva York fue con la orquesta de Tata Vásquez, a doce días de mi llegada., cómo son las cosas, quince años después le produje a Tata un trabajo llamado “Esto sí está en algo”, que no sé si lo conocen, es excelente, fue para el sello Miramar Records, donde también produje “De Nueva York para el mundo”, para el músico ecuatoriano Federico Crespo, también buenísimo.

Ante el interrogante de si cuando marchó lo hizo con su hermano Juan, el maestro responde., Juanito se marchó en el año 1962, era un año mayor, muy buen timbalero y también tocaba el piano, fue el protegido del maestro Tito Rodríguez, muy buen percusionista, llegó a tocar con Machito y reemplazo en varias oportunidades a Tito Puente cuando estaba enfermo o tenia alguna dificultad, Juanito era muy inteligente y tenía mucho talento, desafortunadamente falleció en el año 1997, una pérdida irreparable para mí.

Ray Barretto

Su realizaciones con Ray Barretto son una referencia de su aporte a la salsa, ¿cómo se da esa relación?, Edy responde: No conocen la anécdota, estaba con un grupo en una fiesta política en el Bronx en honor al político John V Lindsay, era una fiesta muy bonita, tarima excelente, un piano muy bien afinado, la orquesta era de Luis Barceló, quien tocó con la orquesta de Joe Quijano, cuando terminamos la presentación se me acercó Ray, lo reconocí y le pregunté si era Barretto me contestó afirmativamente y me indagó si me gustaría tocar en su orquesta, a lo que respondí que sí, desde luego, tomó el numero de mi teléfono y al día siguiente me llamo, nos encontramos y me entregó una carpeta con su música, así se inició una vinculación y una muy buena relación con este gigante de la música, con Barretto estuve en dos o tres oportunidades y grabé varios discos.

Viví una época muy activa y rica profesionalmente, imagínate: Gato Barbieri con quien grabé y salí de gira en muchas oportunidades, Mongo Santamaría, de quien fui director musical, también le produje a Ángel Canales el album “Sabor”; participé como pianista, compositor, arreglista o productor con músicos como Tito Rodríguez, Tito Puente, Machito, Pacheco, Eddie Palmieri, La Orquesta Broadway, La Típica 73, Lou Pérez, Andy Harlow, Willie Colón, Conjunto Libre, entre muchos proyectos. Debemos recordar que Edy Martínez fue uno de los miembros con que se inició el proyecto “Latín Jazz Ensemble” de Latín Percusión; que contaba entre otros con Steve Berrios, Sal Cuevas, Johnny Rodríguez, René López, Tito Puente y Carlos “Patato” Valdés.

Europa

En el año 1982 me encontraba trabajando en Puerto Rico, donde tenía formado un quinteto o sexteto de jazz y además tocábamos salsa; me presentaba en los principales clubes de la isla; estaba casado con Viviane Ava quien era la cantante de mi grupo, una buena vocalista que se desempeñaba en los dos géneros.

Estando en uno de esos clubes me encontré con Wito Rodríguez quien cantaba con la orquesta Conexión Latina en Alemania, donde había ido a prestar su servicio militar., Rodríguez se encontraba promocionando una grabación de la agrupación alemana, al verme Wito me comentó que estaban buscando un pianista y si estaría interesado en viajar a Alemania; la propuesta me pareció atrayente y le contesté que sí, Wito se comunicó con el trombonista y director Rudi Fussers y a los ocho días Rudi me envió los pasajes y terminé en Munich. La Conexión Latina es la más importante orquesta de música latina de Alemania por donde desfilaron posteriormente músicos como José Febles, Nicky Marrero, Héctor Martignon, Paquito D´Rivera, Luis García, Alberto Naranjo, Marty Sheller, Gil López, Óscar Hernández y desde luego el maestro Martínez, quien estuvo con la orquesta del año 82 al 84, el pianista hizo algunos arreglos para el trabajo “Un poco loco”, grabación donde su silla de pianista fue ocupada por el bogotano Héctor Martignon, un pianista que ha sucedido en varias oportunidades a Martínez. Nos cuenta Edy que cuando conocíó a Martignon, le sorprendió gratamente y lo instó a que viajara a Nueva York.

Estando en Alemania recibió un llamado de su viejo amigo Ray Mantilla, quien iniciaba una gira por algunas ciudades europeas, gira exitosa que los llevó entre otras por ciudades italianas para terminar en París, en el hotel Meridium de la cadena Sheraton ¡Oh my God! París es una ciudad latina, es lo más parecido al ambiente nuestro, exclama el maestro Martínez, París me cautivó y tomé la decisión de radicarme allí.
La estadía en Francia se prolonga de 1984 al 87, forma una orquesta: 2 trombones, 2 trompetas y percusión completa, los percusionistas americanos que prestaban su servicio militar en Bruselas a una hora en tren, conseguían los permisos para integrarse a los toques de la banda, el éxito fue mayúsculo, la plaza ofrecía todas las oportunidades y no había mayor competencia, además que la banda sonaba estupendo, París es una ciudad maravillosa. No realizó grabaciones, sólo un demo, y alternó su trabajo participando con otras orquestas en giras por el viejo continente.

Ante nuestro interrogante sobre su colaboración con Nueva Manteca, recuerda la siguiente anécdota: Estaba en una temporada en Holanda con la Conexión Latina y observaba como durante nuestras actuaciones una persona se situaba cerca de la silla del pianista y miraba detenidamente su actuación., Martínez sintió curiosidad por ese personaje y lo abordó con su habitual amabilidad, el curioso era el maestro Jan Laurens Hartong director de agrupación Nueva Manteca considerada como la banda más importante de Latín Jazz en Europa, quien estaba interesado de la ejecución de montunos por parte de Edy, El maestro, un músico de mucho prestigio y quien es un estudioso de los ritmos cubanos, lo invitó a su residencia donde recuerda Edy tenía un piano espectacular y allí impartió sus conocimientos al pianista holandés, posteriormente el maestro Hartong, viajo a Nueva York donde compartió nuevamente con Edy.

En la presentación que hizo la orquesta en la ciudad de Medellín, no viajo el maestro Hartong, pero los integrantes del grupo manifestaron su admiración y reconocimiento por el músico colombiano.
Le recordamos a Irazu, si conocí a Raulito (Gutiérrez), nos responde un músico chileno muy buena persona, yo creo que le hice algunos arreglos pero no creo que haya grabado con ellos, creo que Héctor Martignon fue pianista en alguno de sus trabajos, es una gran orquesta, muchos músicos importantes han participado en ella.

En el año 87 su espíritu aventurero lo llevo de regreso a Nueva York, el maestro se pregunta aun, si era la alternativa correcta pero su espíritu guerrero asume que al fin y al cabo fue una decisión tomada.
Europa no seria un capitulo cerrado, futuras participaciones en proyectos importantes y con las agrupaciones mayor reconocimiento, recibirían el aporte del pianista pastuso.

De Nuevo a la Gran Manzana

Hace memoria y se sitúa en Nueva York, 1987, cavila un poco y exclama, siempre tuve trabajo, actué con Gato Barbieri, Ray Barreto, Tito Puente, grabé y estuve de gira con ellos, es la vida del músico.
En 1989 Tito Puente estaba realizando una grabación homenaje a Benny Moré y me invita a participar, el trabajo se tituló Homenaje a Benny Moré volumen 1, fue postulado y obtuvo un Grammy., con Ray Barreto participé en el álbum “Other Road” del año 1973 que fue el segundo trabajo en el que participe que se hizo acreedor a un Grammy, ya que en 1972 formé parte de la orquesta de Gato Barbieri que grabó The Last Tango in París y que recibió ese honor; después toqué en el álbum “Unfinished Masterpiece” con Eddie Palmieri que fue galardonado con un Grammy en 1975 y donde actué como invitado tocando los teclados y haciendo los arreglos de un tema, en esa grabación participaron músicos como Ron Carter, Ronnie Cooder, Steve Gad entre otros, hicimos un tema bellísimo Resemblance, un tema de jazz.

Como les comentaba todo fue una charla informal y surgían anécdotas y situaciones dignas de recordar; dice Martínez que una noche estaba trabajando con el grupo de Manny Román, aquel vocalista famoso de la década de los sesenta y que actuó con Tito Puente, Louie Ramírez y tantos otros grupos, observó a un joven que seguía todos los pasos de la presentación, en determinado momento se acercó a Edy y le preguntó si lo dejaba cantar, previas explicaciones Martínez le explicó que la decisión era de Román, pero que esperara., nos narra Edy que Manny había tomado unos traguitos de más y no se opuso a que aquel joven cantara, por cierto no sólo cantó sino que interpretó el bajo, el aficionado resultó ser Roberto Romero quien es conocido en el mundo de la salsa como Tito Allen, pero la anécdota no termina ahí, tiempo después Ray Barretto llama a Edy, para averiguarle si conocía un cantante para su próximo trabajo “Indestructible”, el pianista que había grabado la presentación de Tito le muestra la cinta y así es como Tito Allen se convierte en vocalista de Ray Barretto grabando en uno de los trabajos más reconocidos del gran “Manos Duras”, es un gran cantante, un cantantazo, hace poco estuve tocando con su orquesta, exclama Edy.

Regreso a Colombia

El tiempo nos acosa porque en la tarde tenía ensayo con los músicos neoyorquinos y tres músicos provenientes de Bogotá, por lo que procedimos a preguntarle por su regreso a Colombia; era el año 1993, Edy se emociona con esa etapa de su vida, fue una época maravillosa, la gente me cuestionaba mi decisión porque no había una gran historia ni campo para un músico de jazz en la ciudad, pero me recibieron muy bien, y organicé rápidamente un grupo de latín jazz y tuve oportunidad de presentarme en las salas más importantes, imagínate Teatro Colsubsidio, Teatro de la Biblioteca Luis Ángel Arango y en el Teatro Colón.

Fue una época muy especial en mi vida me casé, tuve dos hijas y tenía mi casa en Bogotá, nunca me faltó el trabajo, conseguí muy buenos músicos, realicé labores de docencia en algunas universidades de la ciudad, recuerdo la Nacional, Inca y talvez la Central, recuerdo que después de una presentación se me acercó una persona y me dijo: Maestro esas cosas bellas que usted., ¿toca cuando las va grabar?, (Edy pensaba, si es complicado grabar un disco de jazz en Nueva York, en Colombia es casi una locura) El maestro le respondió que cuándo alguien se interesara en el proyecto, su interlocutor siguió, soy Carlos Adolfo González, de Girardot, ésta es mi tarjeta, haga un presupuesto y pase por mi oficina y charlamos; ¡ mi Dios ! exclama Martínez, no lo podía creer, averigüé costos en un estudio de grabación, hablé con los músicos, averigüé por otros gastos y me dirigí a la oficina Carlos Adolfo, sin más, después de analizar el presupuesto me extendió un cheque y ese señor nos dio la oportunidad de grabar el primer trabajo de latín jazz, con alcances internacionales, un muy buen disco que fue recibido con mucha aceptación, lo programó la emisora de la Universidad Javeriana y lo sonaron en los programas especializados, eso fue un abrebocas para realizaciones posteriores como Jazz al Parque, fui invitado a los festivales de jazz de Barranquilla, Medellín y Bogotá.

Edy recuerda con especial significado una contribución que realizó para el saxofonista David Sandborn en el año 1995, donde fue invitado a arreglar un tema para el album “Pearls”, ese disco contó con la participación de un gran número de músicos de la Sinfónica de New York y participó en lo arreglos de Johnny Mandell, uno de los arreglistas más importantes de Estados Unidos, quien trabajo para músicos como Frank Sinatra, Tony Bennet, Count Bassie, Nat King Cole entre muchos, Debemos tener en cuenta que por esa época Edy vivía en Colombia, donde nos muestra también el reconocimiento del talento de Martínez como arreglista.

Fue una época de mucho trabajo y estabilidad, después me trasladé a Medellín una ciudad que siempre me ha atraído, organicé un grupo de latín jazz, con presentaciónes en diferentes teatros y sitios de la ciudad.

Desarrollamos un proyecto de una Big Band que fue muy bien aceptado, estando en Medellín recibo la llamada de Lucas Van Merwijk, para la realización de un proyecto con su banda en homenaje a Benny Moré, me traslado a Holanda y logramos un bellísimo trabajo titulado “Moré & Moré”, que se constituyó en un gran éxito., regreso a Colombia con deseos de radicarme en Holanda, era una época algo complicada desde el punto de vista personal ya que estaba en vías de divorcio; regreso a Holanda nuevamente y grabo otro trabajo con Lucas, esta vez un homenaje a Arsenio, que también ha contado con una gran acogida.

En el año 2001 Edy Martínez realiza conjuntamente con el percusionista venezolano Gerardo Rosales un trabajo donde muestra todo su talento, una verdadera joya titulada “Rítmico y pianístico”; ya para esa época fija su residencia en Nueva York.

Después de su regreso a Nueva York, Martínez ha realizado grabaciones y presentaciones para muchas agrupaciones: The Latín Jazz Coalition, Ray Mantilla, Alfonso Osuna, Orquesta Universal y muchísimos músicos tanto en el jazz como la salsa y el latín jazz. Nos habla con mucho entusiasmo de su grabación más reciente la primera como líder que realiza en los Estados Unidos, logró reunir un colectivo de músicos de primer orden: Mike Viñas, Philip Mosman, Jimmy Delgado, Ernesto Simpson, Dave Valentín, Claudio Roditti, pero su emotividad sube cuando orgullosamente llega al nombre de su sobrino Samuel Torres. Samuelito es lo máximo como percusionista, es arreglista, compositor, instructor de LP, ha hecho música para películas.. y no da toda una reseña de la vida musical del excelente músico bogotano. Ya a esta altura arribamos al teatro donde realizaría su ensayo y más tarde su presentación.

Se quedan muchas cosas pendientes de contar, otras quedaron a mitad de camino en su narración, como todo diálogo tuvo muchos altos e interrupciones, pero creo que esta conversación nos muestra algo del largo recorrido de este grandioso músico, de su humanidad y de su amor por su país, esa noche de septiembre el público antioqueño pudo percibir su talento y expresarle su admiración y reconocimiento, ojalá tengamos Edy para mucho tiempo.

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